Este piso madrileño (ático-duplex) propone un itinerario creativo que tiende a encubrirse, a volverse casi imperceptible, aunque se evidencia en la síntesis la estética entre piezas auténticas y objetos de reciente creación. El proyecto de Interiorismo nació de la exigencia de hacer convivir, en su nuevo destino, una relevante colección de muebles, cuadros, y una importante cantidad de piezas artísticas procedentes de la familia propietaria de la vivienda. Con semejante patrimonio cultural y artístico, la nueva decoración implicó un compromiso y una responsabilidad que es superfluo resaltar. El óptimo resultado muestra como cada pieza ha encontrado su emplazamiento ideal en el nuevo lugar. |